Charlamos con Paco Abad, fundador de la Fundación Empresa&Sociedad, quien participó en el 4 Update de la Asociación Centro, junto a Carlos Morán, DRH de Cepsa, para presentar el Long Life Think Tank.

  1. Desde su experiencia, ¿por qué es importante la Responsabilidad Social y, más especialmente, la Acción Social de las empresas?

Las empresas no solo viven en la sociedad, sino que son protagonistas como agentes sociales. Son los principales creadores de empleo, que está en la base de cualquier sistema de bienestar. También de ecosistemas, talento, desarrollo, innovación… Por eso su función no se limita a pagar los impuestos que les corresponden, dejar de operar en paraísos fiscales, ser honestas en las contrataciones públicas y alianzas público-privadas, comercializar sus productos éticamente, pagar en tiempo y forma a sus proveedores, desarrollara a sus personas, ser transparentes en las prebendas de sus Consejeros y altos ejecutivos… Tiene sentido que las empresas asuman un compromiso mayor con su entorno en sentido amplio, desde la filantropía a la innovación más disruptiva, pero sin olvidar que todo empieza por los puntos anteriores.

  1. ¿Qué papel ha jugado, desde su nacimiento, la Fundación Empresa y Sociedad en la relación entre las empresas y las personas?

Los principales programas de las grandes empresas en ámbitos como el empleo de personas vulnerables, el voluntariado o el mundo de la discapacidad se concibieron en colaboración con Empresa&Sociedad. Empezamos a sembrar cuando nos constituimos en 1995, y con el cambio de década crecieron exponencialmente porque soplaron vientos favorables. Nosotros también soplábamos, claro, porque inspirar y generar cambios requiere un punto de provocación iconoclasta. Hasta que 15 años después se convirtió en una industria, con sus metodologías, índices y consultoras especializadas, y evolucionamos hacia campos de futuro más abiertos. Hoy trabajamos en tres ecosistemas de innovación: el Cluster B2B de empresas y scaleups, el longLifeTHINKtank sobre el alargamiento de la vida laboral y las redes internacionales de filantropía colaborativa.

  1. Las sociedades no dejan de cambiar: nuevas tecnologías, envejecimiento de la población, cambio climático… ¿Están sabiendo las empresas adaptarse a esos cambios?

Claro que se adaptan. Pero si la empresa quiere mantenerse en la vanguardia de la sociedad, debería liderar ciertos cambios, e incluso generarlos. No es suficiente con que se adapte.

  1. ¿Qué es la Innovación Social y como afecta al mundo de la empresa?

Innovar es generar cambios valiosos basados en el conocimiento y las habilidades. Es un concepto muy rico que no se restringe al mundo tecnológico, al científico y al económico. Se suele adjetivar como social cuando genera cambios en la sociedad a gran escala, pero no sé si es redundante porque a fin de cuentas todo es social. En este último caso la adjetivaría como humana, que me resulta mucho más evocador.

  1. Anticiparse al futuro es un concepto muy abstracto, ¿pueden realmente las empresas conocer qué les depara el futuro y actuar en consecuencia?

Claro. Basta con hacer ejercicios para imaginar el futuro de nuestro entorno. Cuando nos situamos en esa clave y compartimos preguntas con otros de distinto perfil, las derivadas surgen de manera natural. Por ejemplo, ¿qué efecto tiene en nuestra empresa una sociedad más longeva, más tecnológica, más humana, más colaborativa, más robotizada, en la que se trabajará de otra manera…? ¿Qué puede hacer nuestra empresa para anticiparse a este tipo de cambios? ¿Y para construir una parte de ese futuro? Pensar en ello es tan apasionante como preparar un viaje de aventura, que a menudo se disfruta al menos tanto como el propio viaje.

  1. En relación a la presentación de resultados de su estudio en el UpdateRRHH. Hasta hace unos años, muchos trabajadores pasaban toda su vida trabajando en la misma empresa. ¿Ya no existe el trabajador eterno? ¿Por qué?

Todo y nada es eterno. Por ejemplo, en 2019 celebraremos un siglo desde que la Seguridad Social española de entonces estableció la edad de jubilación en 65 años. Una línea que se trazó cuando la esperanza de vida era de apenas 40 años, que equivaldría a situarla hoy por encima de los 120. De momento parece que no viviremos eternamente aquí, pero casi. Por otro lado, la mayor esperanza de vida alargará sin duda la vida laboral, pero con un nuevo concepto del trabajo que también permita disfrutar del talento senior. Toca reinventarse, por ejemplo a través de lo que nos cuestionábamos en la pregunta anterior. A mí me apetece seguir activo durante la mitad de vida que me queda. Igual es porque soy un privilegiado con la suerte de dedicarme a lo que me apasiona. Pero no me imagino de brazos cruzados durante cincuenta o sesenta años.

  1. Si algo tenemos claro del futuro de nuestra sociedad es que avanza hacia su envejecimiento. ¿No es paradójico que las empresas rechacen contratar a personas que estén en el final de su vida laboral y solo busquen personas jóvenes?

Efectivamente, el cambio que ya está aquí requiere un nuevo paradigma teñido sobre todo por la combinación entre tecnología, conocimiento, experiencia y habilidades emocionales. La clave está en optimizar el conjunto, lo que requerirá equipos diversos también por edad, tanto internos como externos, e incluso considerando lo que intuitivamente llamamos robots. Quizá los mayores trabajaremos en varios proyectos a la vez, integrándonos en equipos multidisciplinares como externos expertos de nicho a los que aportemos la sabiduría vital, resiliencia o perspectiva que solo se consiguen con los años.

  1. En este sentido, ¿es necesario un cambio de mentalidad?

Sí, claro. Hay unanimidad en que la tecnología tiene la función de mejorar la eficiencia de la persona. Pero la siguiente derivada es que la persona tiene la función obtener todo el partido de la tecnología. La inteligencia artificial, el internet de las cosas, la realidad virtual y aumentada, la analítica avanzada de datos o la robótica son ingredientes de un futuro que requiere una empresa diferente. Una empresa más sistémica, ágil, flexible, creativa, colaborativa, osmótica, humana… Con líderes que tengan un perfil visionario, inspirador, emprendedor, estratégico, con sentido del humor, emocionalmente inteligente… Y para ello harán falta gestores de personas y equipos complejos capaces de optimizarlos por proyectos en tiempo real, considerando perfiles internos y externos a la empresa, e incluso tecnología en forma de robot. Apasionante, ¿no?

Un cambio de mentalidad no limitado a las empresas, sino que se producirá también en la sociedad en general empezando por cada uno de nosotros. Porque la vida es un cuaderno que escribir más que un libro que leer… Salvo que prefiramos ir a remolque.

  1. Hablemos de nuevos conceptos. ¿Qué son las scaleups?

Son las hermanas mayores de las startups: empresas jóvenes e innovadoras, que ya cuentan con clientes relevantes y se encuentran en una fase de fuerte crecimiento.

  1. ¿Cómo pueden ayudar a la gestión de personas y talento?

En tanto que son empresas innovadoras y nativas digitales, cuentan con soluciones para cualquier reto de la gestión de personas y talento. Las más demandadas se producen en los ámbitos de la mejora de la experiencia como empleado, el cambio cultural para favorecer la transformación digital, la mejora de la participación interna en programas de innovación, la aplicación de la analítica de datos para dimensionar equipos complejos, la evolución del aprendizaje online o la formación en habilidades emocionales. A mí, personalmente, me ha ayudado mucho un programa Executive de entrenamiento para trabajar en entornos de futuro, en el que he sido alumno junto con personas de alto potencial de grandes empresas, impartido por una de las scaleups socia de Empresa&Sociedad.

  1. En su libro ‘Dentro de 15 años. ¿Escenarios Improbables?’ dibuja el futuro de una sociedad distinta. ¿Cómo ve el mundo empresarial y los recursos humanos dentro de más de una década?

Lo hemos hablado durante toda la conversación, aunque añadiría que el futuro será distinto en función de lo que cada uno hagamos o dejemos de hacer en cada momento. Para mí es indudable que tendrá que ver con conexiones que hoy parecen improbables en una sociedad que tiende a ser más humana, longeva, tecnológica, emprendedora, osmótica, iconoclasta… Me parece tan apasionante que se nos va a hacer corta la vida eterna…